Gonzalo Giner ha construido una trayectoria literaria en la que la historia, la aventura y el mundo animal nunca aparecen separados. Veterinario además de escritor, conoce bien esa frontera en la que el ser humano deja de observar a los animales desde fuera y empieza a reconocerse también en ellos.
Su nombre quedó ligado para muchos lectores a El sanador de caballos (2008), una novela ambientada en la Edad Media que convirtió su conocimiento del mundo animal en una parte esencial de la historia y que alcanzó a cientos de miles de lectores. Después llegaron títulos como El jinete del silencio, Pacto de lealtad, Las ventanas del cielo o La sombra de los sueños, con los que ha seguido recorriendo distintas épocas y escenarios sin abandonar algunos de los asuntos que definen su literatura: la lealtad, la supervivencia, la violencia y la relación del ser humano con los animales y la naturaleza.
En 2020 recibió el Premio de Novela Fernando Lara por La bruma verde, una novela que lleva al lector hasta el corazón de África para hablar de expolio, violencia, codicia y destrucción, pero también de la fuerza de una naturaleza que se resiste a convertirse únicamente en recurso. Allí, la selva no es decorado: respira, amenaza, protege y recuerda al ser humano que no todo lo que puede dominar le pertenece.