Paloma Sánchez-Garnica lleva años entrando en la Historia por sus grietas. No le interesan tanto las fechas como aquello que hacen con las personas: cómo las empujan, las obligan a elegir y terminan cambiando la vida que creían tener asegurada.
Esa mirada atraviesa novelas como La sospecha de Sofía, Últimos días en Berlín —finalista del Premio Planeta— o Victoria, con la que ganó el galardón en 2024. En todas hay personajes enfrentados a un tiempo que no pueden controlar del todo, pero sí decidir cómo habitar.
Ahora vuelve a Estados Unidos con Un hombre de honor y al Nueva York de 1968, una ciudad llena de pulso, contradicciones y zonas oscuras, para contar otra vez lo que mejor sabe hacer: cómo la Historia termina entrando en la vida privada hasta volver imposible seguir siendo el mismo.
