Hay cuentos que parecen haber estado siempre ahí, como una sombra en el fondo del bosque. Hansel y Gretel es uno de ellos. Pero cuando dos gigantes —Stephen King y Maurice Sendak— deciden internarse juntos entre sus árboles, el sendero cambia.
Esta nueva versión del clásico de los hermanos Grimm no es una simple reedición: es una reinvención. King, con su inconfundible pulso para el miedo cotidiano, añade una capa de inquietud y misterio que hace que el viejo cuento vuelva a latir. Sendak, por su parte, pone la emoción en imágenes: sus ilustraciones —creadas originalmente para una ópera de Humperdinck en 1997— son un viaje visual que combina ternura y desasosiego, como si el bosque respirara.

El resultado es una joya: un libro que respeta el espíritu del cuento original —la pobreza, el abandono, la astucia y la supervivencia—, pero que lo tiñe de una belleza oscura y moderna. Una lectura perfecta para compartir, incluso con los más pequeños (a partir de 7 años), siempre que haya una luz encendida cerca.
Hansel y Gretel ha conquistado ya el número uno de los libros ilustrados infantiles del New York Times, y no es casualidad. Es una obra que reúne lo mejor de dos mundos: el terror elegante y humano de King, y la imaginación visual infinita de Sendak.

Un libro para abrir con cuidado, o con valentía, y dejarse perder entre sus páginas, con la misma mezcla de miedo y fascinación con la que Hansel y Gretel se adentran en el bosque.