«Se han dicho muchas cosas falsas sobre mí; ahora es el momento de contar mi versión»

“He tenido cuatro historias de amor públicas muy diferentes, todas plenas, que me han dado una familia bonita.”

El acto comenzó con unas palabras del editor de Espasa, quien destacó el trabajo de casi dos años con Isabel y la dedicación de la autora a cada detalle del libro. “Hoy culmina un trabajo editorial que hemos llevado casi dos años, desde que nos pusimos a trabajar con Isabel Preysler. Ha sido un lujo y un placer trabajar con alguien que acomete un reto editorial con tanto rigor y profesionalidad”, afirmó, subrayando la confianza de Isabel en la editorial frente a otras que también querían publicar la obra.

Al tomar la palabra, Isabel comenzó leyendo sus agradecimientos. “Gracias a todos los que nos acompañan hoy en esta rueda de prensa, a los periodistas, que siempre me habéis tratado con tanto cariño”, dijo, antes de reconocer la importancia de sus padres, amigos, hijos y nietos en su vida. Sobre sus nietos comentó con ternura: “Aunque todavía no sean muy conscientes, me regalan cada día su ilusión y su sonrisa. Espero que cuando crezcan se sientan muy orgullosos”.

Durante la rueda de prensa, los periodistas realizaron varias preguntas que tocaron aspectos personales y profesionales. Una de ellas se centró en si Isabel se había sentido incomoda o tratada injustamente a lo largo de su vida: “Por supuesto que sí. Pero lo importante es el entorno cercano: mis amigos, mi familia, las personas que siempre han estado ahí”, respondió. Sobre si había logrado ser ella misma frente a los medios, explicó: “Después de 50 años, creo que ya me conocen un poco. Siempre he tenido cuidado, pero creo que los que me han seguido durante décadas saben quién soy”.

La relación con Mario Vargas Llosa fue otro punto de interés. Ante la pregunta sobre la publicación de las cartas de amor del escritor, Isabel fue clara: “Las cartas son mías y puedo publicarlas. Él era feliz y yo también lo era. Quería demostrar que no era cierto que estuviera infeliz”. También explicó que la relación terminó en buenos términos y que su decisión de mostrar esos mensajes no afectaría a sus hijos ni a los de Vargas Llosa.

Se abordaron también sus otros amores públicos. Cuando se le preguntó sobre Julio Iglesias, Carlos Falcó y Miguel Boyer, Isabel comentó: “He tenido muchos amores, todos valiosos a su manera”, y agradeció a Tamara por enseñarle a valorar el perdón y a mantener relaciones familiares armoniosas.

Tamara Falcó también intervino, destacando la valentía de su madre: “Nunca pensé que mi madre fuera a escribir sus memorias. Poner su verdad sobre la mesa ha sido muy valiente, y me siento muy orgullosa de ella”. Resaltó además que leer el libro fue una forma de conocer a su madre como mujer, no solo como icono público.

Entre las preguntas de los periodistas, algunas fueron más ligeras o curiosas. Una periodista le llevó chocolate, su debilidad confesada, mientras que otra le preguntó sobre la percepción del público: Isabel se mostró agradecida por ser considerada de “buena fama”, explicando que lo que los espectadores valoran es su honestidad y su bondad. También se le preguntó si había eliminado algún fragmento demasiado fuerte del libro: “No, todo lo que está publicado es lo que quería mostrar. No he borrado nada”, aclaró.

El ambiente se mantuvo cercano y cálido a lo largo de toda la presentación, con gestos de complicidad entre madre e hija, y con Isabel respondiendo con sinceridad tanto a cuestiones sentimentales como familiares. Ante la pregunta sobre qué capítulo de su vida repetiría o eliminaría, se limitó a decir que hay muchos que repetiría, siempre los buenos, sin entrar en detalles de los momentos dolorosos.

Al final, Isabel cerró la rueda de prensa reiterando su gratitud: “He querido contar mi versión de los hechos, sin intermediarios y sin titulares que deformen la realidad. Este libro es la realidad con matices”. Con esto, Mi verdadera historia se puso a la venta en librerías de todo el país, marcando un momento histórico en la vida de Isabel Preysler, que por primera vez habla con su propia voz sobre su historia personal y familiar.