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«Esta novela exige no perderse un solo detalle mientras se lee. Solo así entenderás el final»
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«Esta novela exige no perderse un solo detalle mientras se lee. Solo así entenderás el final»

"La sombra de los sueños" Gonzalo Giner (ed.Planeta)

martes 19 de marzo de 2024, 10:56h
"Quiero que el lector piense ¿cómo ha conseguido que pueda acabar así?
El escritor y veterinario Gonzalo Giner, presentó su nueva novela “La sombra de los sueños” en la Yeguada la Cartuja (Jerez de la Frontera), donde se preserva la estirpe cartujana, dentro de la raza del caballo español. En sus instalaciones se reúne “historia, ciencia, caballos, y sueños” ingredientes que a su vez forman parte de esta obra. Un sueño que nació hace más de 500 años en la mente de unos monjes, y donde siglos después la ciencia sigue empeñada en cuidar la pureza y permanencia de esta raza. Un enclave acorde con el amor de Giner hacia los animales y su debilidad por el caballo.

El autor define esta novela de aventuras, pero con una novela histórica dentro, en la que subiremos los peldaños de una escalera imaginaria que nos llevará a asistir al sueño de uno de sus protagonistas de complejas consecuencias.

El ilusionismo y la magia impregnan las páginas del libro. El propio autor trata de distraer al lector tirando del arte de hacer posible lo imposible. Y advirtiendo que “nada es lo que parece y nada de lo que parece es”.

«Todo sueño puede tener una sombra. Cumplirlos, para algunos, bien puede convertirse en una pesadilla»

Sarah Ludwig, una ladrona de arte, pero no una cualquiera; la mejor alumna que pudiera tener el mejor maestro del ilusionismo, Jacob Ludwig, su propio abuelo. Saladino, un personaje histórico; el héroe musulmán más grande de la historia. Jalid, la ambición de un emir que pretende reescribir el pasado y con ello sorprender al futuro. Mao Zhao, un científico encarcelado por ambicionar el progreso de la ciencia, sin reparar en la ética. Amina Al Balud, la egipcia, de origen musulmán, donde el reconocimiento a la mejor zooarqueóloga no existe en un mundo machista. Ellos, componen los cinco protagonistas más importantes de “La sombra de los sueños”.

«Estamos acostumbrados a pensar que todos los sueños son buenos por el hecho de serlos, pero a lo largo de la historia, ha habido algunos personajes que han demostrado que no todos los sueños son buenos, algunos tuvieron consecuencias terribles para la humanidad. “En esta novela vamos a conocer sueños buenos y sueños no tan buenos. Y entre estos últimos, qué es necesario hacer para llevarlos a cabo», asegura Giner.

y añade: “Ambicionar de forma desmedida un sueño puede llegar a ser perjudicial para el que lo persigue, y convertirse en una pesadilla para otros. Y, arrastra el riesgo de justificar todos los medios necesarios para alcanzar el fin”.

El arte es otro de los elementos importantes en esta novela. Ya en la primera escena y a la vista de todos, Sarah Ludwig, intenta robar el cuadro de Manet retrato de Berthe Morisot en el museo de Orsay de París. Ella es el hilo conductor de esta historia, y será la primera en unirse al equipo del emir de Fuyarja.

«Vestir una escena como esta, en la que ha de ser rápida y creíble ha sido una de las grandes metas y retos que he tenido como escritor» Reconoce el autor.

Pero además, Giner consigue interiorizar que lo que está haciendo Sarah es un ejercicio de ilusionismo, intentando confundir a tu alrededor, donde no hay cabida para la vanidad.

“Tienes que ser humilde, aunque estés robando en la pinacoteca más espectacular del mundo e intentando llevarte una auténtica joya, de lo que podrías estar orgulloso, pero no. Al final, las grandes acciones también están hechas de personas que son humildes” ratifica Gonzalo.

Si el hilo conductor lo arranca Sarah, un juego imaginario de magia salpica toda la novela. El autor utilizara el ilusionismo para distraer las aspiraciones de algunos personajes, bien distintas de lo que ellos mismos nos cuentan.

Viajamos por París, Florencia, Roma, Siria, Jerusalén y Damasco, pero también lo haremos en el tiempo, Giner nos sitúa en el Cairo año 1181, para recuperar a la figura de Saladino. El único personaje histórico de esta novela. El autor quiere mostrar la parte más humana y menos conocida del gran sultán de Egipto.

«Sabemos muy poco de Saladino y en esta novela pretendo demostrar que el personaje tiene facetas mucho más interesantes de lo que nos han hecho ver»

“Él tenía dudas sobre su propio destino, era un hombre que rechazaba guerrear. Procurar dolor a los demás no entraba dentro de sus aspiraciones vitales, mucho menos matar, entre otras razones porque era un hombre de fe, un asceta.

Su madre, una de las mujeres más importantes de su vida, lo empujaba a luchar. Ella, quería que la historia lo recordará como el brazo guerrero de Alá y le empuja a expulsar de aquella tierra sagrada a los cristianos. No era una madre cariñosa y protectora, era exigente”.

Además, Saladino era un hombre de convicciones y pensamiento profundo. Adoraba la poesía, leer a los autores árabes clásicos, como le sucedía también a su hija. Con ella compartía el gusto de montar a caballo y de conversar. Se tenían auténtica adoración y devoción.

“Todo lo que cuento sobre él, es verdad, no hay nada inventado. Lo he recogido de sus propios correos con su secretario personal o las cartas que mandaba a Maimónides, su físico y consejero. De ahí saqué la verdadera personalidad del personaje” asevera el autor.

Shujae, la valiente, la yegua que domina el escenario de esta historia y la debilidad de Saladino.

“Sabemos que existió una yegua, su preferida, a la qué montaba a diario y sin silla, sin impedimentos externos, buscando la máxima conexión piel con piel. El nombre de la yegua es inventado, pero no la enorme vinculación emocional que tuvo con ella, una yegua por la que corría sangre kurda, al igual que en la de Saladino”

Honrar a Saladino y compartir su pasión por los caballos son los pilares de la personalidad del emir Jalid, un personaje con unos objetivos tan ambiciosos como singulares, capaz de pagar cualquier precio por conseguir sus sueños con los que reescribir la historia, recuperando a los personajes que la escribieron en su momento.

Desea verlos protagonizar la historia de nuevo. Y para ello pone en marcha una compleja estrategia engañando, ocultando y confundiendo a todos los que colaboran en el empeño, sin en realidad saber qué están haciendo y para qué.

Sin embargo, sus tácticas de manipulación pueden llegar a ser fascinantes. Jalid es una persona que pretende cambiar el destino de los tiempos.

En esta novela nos vamos a encontrar con una trama científica muy interesante y potente, capaz de acarrear complicaciones éticas. Lo más atrayente es cómo las maneja cada personaje. Unos lo ven como algo viable y sin problemas y otros les ponen límites y cierran las puertas para que no llegue a suceder. Atravesar la fina línea que separa la ciencia y la ética permite abrir una reflexión sobre los límites de las acciones humanas, asegura el autor.

Límites que cambian a medida que va pasando el tiempo, avances que hace unos años nos parecían inaceptables, pasados los años, se van integrando en la sociedad y en el quehacer diario. Concluye.

Gonzalo Giner no deja en sus novelas ningún cabo suelto. Toda frase tiene un “porqué”, pero más que eso consigue emocionar, transmitir.

“Me considero más un fabricante de emociones que un escritor”.

Opina, que “por encima de contar una historia bonita, tienes que desencadenar emociones en el lector y atrapar su alma; estimularlo y llevarlo a donde yo quiero. Y, si eso es lo que consigo, me doy por satisfecho”.

“Vivo con mucha intensidad lo que escribo. Algunas de mis novelas las he terminado llorando”.

“El final de las sombras de los sueños es muy contundente. Yo mismo me decía que no podía creerme que terminase así y eso es lo que quiero que el lector piense. ¿cómo ha conseguido que pueda acabar así?”

Y añade: “Esta novela tiene muy poco que ver con las anteriores. Podemos encontrar ciertas coincidencias en el uso de los animales como personajes y no olvido mi universo veterinario, pero esta novela es la más completa de todas”.

“Esta novela exige no perderse un solo detalle mientras se lee. Las claves para entender la trama están sembradas en ciertos rincones del relato. Hay que reconocerlos y guardárselos para luego asistir al golpe final; solo entonces se entenderá todo”.

Gonzalo Giner lleva el apéndice de “El sanador de caballos” desde su publicación. Con “La sombra de los sueños” hay un punto de inflexión. Es una novela única. Alucinante.

Puedes ver y escuchar la entrevista en Youtube y Spotify.

Fotos: Javier Ocaña


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