Revista. Periodismo literario y actualidad cultural

Una entrevista comienza
mucho antes de
encender el micrófono

Manuel Ríos San Martín recupera una idea de Fernando Marías y la convierte en un thriller sobre una Corporación capaz de manipular el arte durante siglos.

Manuel Ríos San Martín cruza arte, poder y falsificación en una historia donde lo inquietante no es solo lo que desaparece, sino quién decide que desaparezca.

A Manuel Ríos San Martín le interesan desde hace tiempo los lugares en los que la realidad empieza a comportarse como una ficción. Guionista, director, productor y novelista, lleva más de tres décadas construyendo historias y observando qué ocurre cuando una certeza deja de serlo. Esta vez entra en el mundo del arte, en sus desapariciones, sus falsificaciones y sus fortunas; recupera una idea que Fernando Marías dejó abierta y la cruza con Goya, una estrella mundial del pop y una organización que lleva siglos moviéndose donde nadie parece mirar. Porque quizá lo más inquietante no sea que una obra desaparezca, sino pensar que alguien pudo decidir que desapareciera. Ese es el territorio de Manuel Ríos San Martín en No te fíes de ellos.

UNA CORPORACIÓN CAPAZ DE ALTERAR EL ARTE

P. Es un título muy provocador.

R. Sí. Hubo muchas dudas en la editorial y yo dije: «No, el título es bueno porque te genera preguntas». En un thriller, generar preguntas es esencial.

P. Ya que hemos arrancado por el título, sin que desveles nada ni amplíes demasiado, ¿quiénes son ellos?

R. De lo poco que se puede contar es que la novela trata de una organización secreta que nace de una idea de Fernando Marías de hace muchos años. Es una organización que se dedica a manipular el mercado del arte desde hace casi cinco siglos. Pero, claro, si manipulas el mercado del arte, quizá no sea lo único.

Si tienes esa capacidad y ese poder, quizá puedas influir también en otros temas. El arte siempre ha sido muy tentador. Tener una obra de arte y que, de pronto, desaparezca o aparezca otra que no sea la original… Creo que ahí está también el origen de las falsificaciones y las desapariciones.

P. La idea de poseer la belleza.

R. Sí. Creo que en el trasfondo de la novela hay algo relacionado con poseer el alma de los artistas. Es una cosa muy peculiar. De repente tienes a alguien como Van Gogh, que además lo pasó fatal durante su vida, que pinta unos cuadros que hoy valen millones. Es sorprendente en sí mismo.

Si Van Gogh hubiese pintado tres cuadros más o tres cuadros menos, serían un montón de millones más o un montón de millones menos. Es muy curioso cómo grandes organizaciones, grandes mecenas y grandes fortunas han intentado durante miles de años dominar a los artistas para tener sus obras, mostrar poder o dinero, cada cual con una intención que nunca está especialmente clara.

En este caso hablamos de un Goya desconocido que aparece prácticamente al mismo tiempo que asesinan a una estrella mundial del pop.

P. ¿Por qué eliges precisamente un Goya y, además, por qué estableces esa conexión con una estrella del pop?

R. Pensé mucho lo de Goya. De hecho, empecé pensando en un Leonardo da Vinci, pero me parecía más tópico. Goya tenía además el componente español. Es una novela que transcurre en España y me parecía que Goya nos llevaba al Museo del Prado, que españolizaba la novela. Para eso era una figura perfecta.

Además, Goya siempre ha sido muy literario, tiene muchísimos perfiles y creo que ha sido una buena elección. Estoy contento.

Y lo de una cantante, alguien tipo Taylor Swift o Miley Cyrus, me parecía una manera de hablar también de los artistas en la actualidad. Quizá en la época de Goya los pintores, arquitectos, escultores o músicos eran los más famosos; hoy parece que los músicos son los más populares. Es una manera de juntar dos épocas: el siglo XVIII con Goya y la actualidad con una cantante capaz de llenar estadios de fútbol.

P. Y también es una llamada de atención: la Corporación sigue funcionando a día de hoy.

R. Claro. Necesitábamos mostrar que esta es una dinámica que no se detiene. Cuando la gente lea la novela lo irá entendiendo. Que haya sucedido algo en la época de Goya, de Leonardo o de cualquier otro artista no quiere decir que hoy no siga sucediendo.

P. Hay también menciones a artistas más actuales, como Jim Morrison o Basquiat.

R. Sí. Hay distintas menciones a artistas más actuales y también a pintores como Basquiat. Jim Morrison y Basquiat, por cierto, murieron los dos a los 27 años. Hay que seguir jugando un poco con la idea de que hoy continúan ocurriendo cosas.

CUANDO LA REALIDAD APENAS NECESITA FICCIÓN

P. Ya que has mencionado otras piezas, has investigado el Salvator Mundi de Leonardo, el Retrato de un joven de Rafael, que fue robado por los nazis, el Ecce Homo de Caravaggio, manuscritos de Kafka… ¿Qué historia real fue la que más te hizo pensar que apenas necesitabas inventar nada?

R. La verdad es que el Salvator Mundi quizá sea el más espectacular porque es el cuadro más caro de la historia.

La historia es muy peculiar porque es un cuadro que aparece también un poco de la nada. Incluso el entonces director del Museo del Louvre se juega su prestigio y dice que él sí cree que es un Leonardo. La diferencia entre que alguien de prestigio diga que es o no es un Leonardo son 450 millones de dólares.

No sé muy bien si le ayudaron a convencerse o si él fue sincero; eso se me escapa. Pero es muchísimo dinero en juego. Además, ese cuadro se vendió y ha vuelto a desaparecer. Hoy no se sabe exactamente dónde está, aunque en la novela lo sitúo siguiendo una serie de pistas que apuntan a que podría encontrarse en determinado lugar.

P. Te has puesto también de investigador. Yo te conozco en ambientes completamente distintos y, de pronto, entramos en el arte, en esta Corporación, en una cantante de pop… Me he desviado un poco, pero quiero saber qué hace Manuel Ríos San Martín aquí.

R. Sí. Mi mujer fue directora de restauración del Museo Thyssen y desde siempre he tenido muchísima relación con el mundo del arte. Conozco a restauradores del Prado, así que es un ambiente que me resulta natural.

De alguna manera ya lo había tocado un poco en Donde haya tinieblas. Allí el asesino mataba siguiendo el Génesis, pero vinculado a iglesias donde hubiese representaciones de la Biblia. Ya me acerqué entonces un poco al arte y me gustó. Ahora lo hago desde un punto de vista completamente distinto y me parecía interesante.

P. Han llamado a la novela «thriller cultural».

R. No me parece mal.

P. Al thriller parece que tenemos que ponerle siempre algún apellido, aunque en este caso sirve también para diferenciarte porque hay muchos y cierta tendencia a que todos se parezcan.

R. Sí, es increíble la gama tan enorme que existe. Si es thriller, es thriller, pero está bien que la investigación sea diferente.

P. No trabajas solamente con obras desaparecidas. También imaginas aquello que podría haber existido, como sucede con una versión completa del Réquiem de Mozart. ¿Qué te permite la ficción cuando la historia deja un hueco que ya no podemos rellenar?

R. Si en la novela hablo de muchos casos reales sorprendentes, ¿por qué no puede haber más casos que todavía no hayan salido a la luz? ¿Por qué no puede aparecer mañana La expulsión de los moriscos de Velázquez, que en teoría se quemó en el Alcázar?

Ahí está la gracia: partir de casos reales y, a partir de ahí, preguntarse por qué no podría haber otros.

P. Además, tú mismo lo has dejado caer: La expulsión de los moriscos supuestamente se quemó.

R. Claro. ¿Y quién nos dice que alguien estuvo ahí para asegurarlo?

P. Si solamente conocemos las obras que han llegado hasta nosotros, ¿no estaremos viendo únicamente una parte de la historia? Alguien que parta de ahí, sin conocer lo que desapareció, puede interpretar la historia de una determinada manera.

R. Está claro. Hay otra obra muy famosa de la que tampoco se sabe nada, El caballo Sforza de Leonardo. Y si nos vamos a la Antigüedad tenemos el Coloso de Rodas y todas esas obras que probablemente definían bastante cómo era aquella cultura, entre otras cosas por su enormidad.

Las pirámides nos fascinan. Si nos hubiesen llegado todas esas otras obras que han desaparecido… Tenemos cierto conocimiento de su existencia, pero verlas sería otra historia.

GOYA MÁS ALLÁ DEL MITO

P. ¿Qué has descubierto de Goya?

R. Una cosa para mí importante. He hablado también con alguna experta del Museo del Prado, como Gudrun Maurer, una alemana que lleva toda la vida en España y sabe muchísimo de Goya.

Tenemos cierta tendencia a pensar que Goya era un tipo enloquecido, que pintaba de manera enfebrecida, como si viera fantasmas. A mí no me parece así. Creo que era un hombre vehemente, eso sí, quizá con mal humor por su sordera, pero muy racional.

Cuando pintaba estaba contando cosas. No pintaba en un arrebato. Ves las Pinturas Negras y está haciendo unas denuncias concretas en un momento muy determinado de su vida, después de todo lo que ha vivido.

También son una especie de legado a su hijo Javier porque están en su casa. Imagino que Javier creció con esas pinturas y que su padre le explicaría cosas: «¿Por qué esto? ¿Por qué aquello?». Eso quizá sea lo más diferente que he encontrado respecto a lo que se suele decir de Goya.

DOS MUJERES Y DOS INVESTIGACIONES

P. Vamos con la investigación, porque no podemos olvidar que estamos ante un thriller. Irene investiga un cuadro y Lola, un asesinato. ¿Por qué elegiste precisamente esos dos perfiles?

R. Irene es la directora de restauración del Museo del Prado. A mí me gusta observar la realidad. Hay novelas de realidad social; a mí me gusta decir que las mías son de realidad sociológica.

¿Por qué? Porque observo perfiles que veo en la sociedad. Veo mujeres cercanas a los cuarenta, brillantes profesionales, pero cuya vida personal no termina de estar completa. También existe cierta rivalidad entre hombres y mujeres.

Aquí ella tiene un novio que es bastante brillante también en su trabajo y a él no le hace demasiada gracia que, con el asunto del Goya, ella alcance de repente cierta notoriedad.

P. Celos.

R. Sí, celos. Creo que ahí hay un tema que me pareció interesante y que he tratado de reflejar en el fondo de la novela. Está presente.

P. ¿Y qué ocurre en el caso de Lola, una mujer que ronda los cincuenta?

R. La mayoría de mis amigas están más o menos en esa edad y veo que están con el tema de la menopausia. Es algo que claramente marca y de lo que no se habla. Me resultaba curioso porque nunca había leído una novela de ficción en la que la protagonista atravesase esas circunstancias.

Son cosas que te cambian la vida. Las hormonas te desequilibran, duermes mal, estás más cansada, cambia la emotividad y hay gente que sufre cierta neblina mental. Me parecía muy interesante colocar a una buena detective, a una buena policía, ante este problema.

P. Yo la describiría como una mujer con un humor corrosivo.

R. Sí. Además, sus circunstancias hacen que, si ya nunca ha tenido demasiados pelos en la lengua, ahora tenga todavía menos. Creo que viene muy bien a la novela porque tiene una ironía muy particular. Cuenta las cosas como las ve y sin filtro.

Forma parte de la circunstancia vital en la que se encuentra.

P. Además de estos dos personajes tenemos a MC, la mujer que aparece asesinada. ¿Querías que el centro fuese el cuadro de Goya o realmente el asesinato? Porque llega un momento en que no sabes qué gira alrededor de qué.

R. Ambas cosas. Creo que van bastante en paralelo y tienen una presencia muy similar en la novela. Quizá da un poco la sensación de que la trama del arte es algo más protagonista, pero el número de páginas debe de estar bastante equilibrado y, en cuanto a intensidad de la investigación, las dos tienen bastantes giros.

P. La investigación policial parece más evidente. El reto quizá está en conseguir que una trama en la que se investiga la autenticidad de un cuadro pueda funcionar también como una investigación policial.

R. Ahí estaba el reto. Hoy la restauración ha avanzado muchísimo y en las obras de arte se descubren muchas cosas a través de radiografías, infrarrojos… Creo que funciona porque son dos investigaciones diferentes y dan mucho ritmo a la narración.

P. Hoy, y hablo desde la ignorancia, ¿es más fácil detectar que un cuadro es una copia o una falsificación precisamente por la ciencia y la tecnología que tenemos?

R. Estoy de acuerdo, es más fácil. Otra cosa más complicada es determinar, por ejemplo, si una obra es «del taller de Rubens». ¿En qué medida pintó Rubens solo?

A veces los grandes pintores hacían la carnación, las caras y las manos, mientras que el paisaje del fondo lo realizaba el taller. Es algo muy matizable.

Pero si hoy te traen un cuadro pintado hace cuatro meses y te dicen que es del siglo XVIII, aunque hayan utilizado una tela de la época o determinados pigmentos, creo que terminarían descubriéndolo.

P. Has puesto cara de «lo descubrirían».

R. Sí, yo creo que sí.

TODO LO QUE NO VEMOS DETRÁS DE LA FAMA

P. Con MC nos muestras también todo el mundo que existe alrededor de una persona muy famosa. Estamos acostumbrados a ver escenarios llenos de gente y a una persona bajo los focos, pero hasta llegar ahí existe también toda una trama detrás de esa vida.

R. Sí. Es un tema que aquí toco en parte, aunque no descarto abordarlo más en el futuro: la vida de los famosos, pero de los famosos de verdad.

Todo el mundo los admira y parece que todos queremos alcanzar ese grado de fama y, sin embargo, casi nunca son felices. Eso es muy impactante. Tienen dinero, fama y poder y, aun así, encontramos muchísimos cantantes deprimidos, con problemas de drogas o problemas familiares.

Me parece que hay un tema muy interesante ahí y tampoco lo he visto tratar demasiado.

Hubo una serie, The Idol, que me pareció interesante, pero después se iba por otro lado. Creo que incluso a ellos mismos les daba miedo tratar el tema y al final acababa derivando hacia un asesinato y se perdía un poco la trama de esta cantante. Era una cantante que podía recordar en parte a MC, la de mi novela.

P. Por tanto, dinero y fama no equivalen a felicidad. Lo estamos viendo incluso en grandes figuras del deporte. Cuando muere una estrella mundial no termina únicamente una vida. ¿Hasta qué punto puede un artista controlar todo lo que harán con su obra después de su muerte?

R. Ahí está, por ejemplo, el caso de Kafka. Mandó a Max Brod, que era su amigo y quien tenía todos sus papeles, que quemara todos sus manuscritos. Él no los quemó.

Y nos alegramos de que no hiciera caso a Kafka porque había una gran parte de su obra, cartas y muchísimos dibujos que de otro modo no conoceríamos.

Es un tema complicado. Desde luego, es muy difícil. Fíjate también en lo que han hecho con Balenciaga, en lo que era Balenciaga y en lo que ha pasado después. Es muy difícil porque, además, cuando ya no estás, no te enteras.

P. Este amigo de Kafka no fue precisamente leal.

R. No fue leal.

FERNANDO MARÍAS Y LA HISTORIA QUE QUEDÓ ABIERTA

P. Vamos con Fernando Marías, porque la idea de esta Corporación te la contó él. Cuéntame cómo surge, porque me parece también una parte muy bonita de la historia del libro.

R. Fernando tiene una novela corta titulada Esta noche moriré, de la que además hacía monólogos en distintos locales. Yo conocía la obra, la había leído y estuve en alguno de aquellos monólogos.

Él mezclaba muy bien realidad y ficción. Contaba la historia como si estuviese a punto de pasarle algo grave. Estaba allí haciendo el monólogo y parecía que en cualquier momento iba a ocurrir algo.

Pero la historia que él contaba no se centraba en la Corporación, sino que hablaba de una venganza. Yo siempre le decía: «Fernando, ahí hay un tema que no has terminado de desarrollar, lo de la Corporación». En aquel momento de su vida no le interesaba y yo le propuse hacerlo.

Había también un libro de relatos en el que varios autores habían escrito historias relacionadas con la Corporación. Pero nadie había llegado a hacer la gran novela de la Corporación.

Después Fernando murió y eso también me bloqueó durante un tiempo. Cuando empecé a pensar qué hacer con mi siguiente novela, contacté con sus herederos, con Luis, su hermano, y le dije: «Sabes que yo había llegado a un acuerdo con Fernando». Me contestó que sí, que les parecía fenomenal.

Renovamos el acuerdo, se han portado muy bien y me parecía que había que escribir esa historia.

P. Cuando has terminado de escribirla, ¿qué parte reconoces como profundamente de Fernando Marías?

R. Lo que más me gusta y lo que creo que a él le haría más gracia es esa mezcla de realidad y ficción. Desde el final de la novela creo que queda muy claro.

Y también toda esta campaña que he hecho en redes, por ejemplo con Espido Freire advirtiéndome de que es peligroso, incluso Chicote diciendo: «Por favor, no vengas a mi restaurante porque es peligroso». Todo eso le gustaba muchísimo a Fernando.

P. Es decir, que las obras diesen pie a preguntarse: «¿Hasta qué punto esto es verdad?».

R. Exactamente. De hecho, hay gente que me está escribiendo y me pregunta: «Oye, ¿el final de la novela ha pasado así?». Y yo digo: «¿Qué te puedo contar?».

P. Esto que me cuentas de Fernando y de la propia novela tiene mucho que ver con algo muy sencillo: si quieres contar una mentira, introduce una parte de verdad para hacerla creíble.

R. Eso es. Aquí, efectivamente, si miras lo que cuento de Kafka, del Salvator Mundi o de otros casos que aparecen en la novela, es verdad. Después hay algunas hipótesis a partir de determinado punto, pero la raya no está demasiado clara.

CUANDO DEJAMOS DE BUSCAR LA VERDAD

P. Aceptada una falsedad, a partir de ahí las siguientes resultan más fáciles. ¿En qué momento dejamos de buscar pruebas y empezamos a buscar aquello que confirma lo que pensamos? Porque incluso ante el mismo hecho unos pueden creer que es verdad y otros que es mentira.

R. Al final, el ser humano está preparado biológicamente para formar parte de un grupo, no para buscar la verdad. Eso de que «hay que buscar la verdad» es un invento más moderno. En realidad, tú quieres formar parte de un grupo.

Se han hecho muchos experimentos. Si tu grupo dice que algo es rojo cuando claramente es verde, llega un momento en que el quinto, después de escuchar a todos decir que es rojo, contesta: «No, no, yo también lo veo rojo». Pero sabe que no.

Siempre hay seres humanos que salen de eso e intentan seguir buscando la verdad, pero es bastante común que nos pleguemos a las influencias de los demás.

P. ¿Y qué te preocupa más: la facilidad con la que se miente hoy o la facilidad con la que encontramos pruebas para creer una mentira?

R. Es verdad que se miente con facilidad, pero se hace con estrategia. Las mentiras no son una frivolidad. Las fake news están preparadas.

Una cuenta anónima o con pocos seguidores dice: «He conocido a un policía que me ha dicho que va a haber 700 muertos en el parking de este sitio, cerca de Buñol». De repente, un montón de bots empiezan a desarrollarlo.

Después entran una serie de medios teóricamente más poderosos o influyentes y recogen la noticia diciendo: «Es que esto lo está hablando todo el mundo».

Llega un punto en el que, a lo mejor, hasta El País o El Mundo dicen: «Oye, pues igual hay muertos». Y se crea una noticia absolutamente falsa de la nada.

P. Y crece.

R. Y crece. Pero está organizado. No es casual que suceda.

LO QUE QUEDA CUANDO YA NO ESTAMOS

P. Cuando piensas en tu propio trabajo volvemos de alguna manera al mismo lugar. La novela está atravesada por lo que desaparece y por aquello que consigue permanecer. ¿Qué te gustaría que quedara cuando ya no estuvieras para defenderlo? Porque tú también podrías dejar instrucciones a tus herederos.

R. La verdad es que no he pensado mucho en qué pasa cuando yo no esté. Me gustaría que la gente siguiese teniendo acceso a las cosas que he hecho.

Fíjate, la gente sigue viendo Compañeros casi treinta años después y sigue estando en Amazon. Me gustaría simplemente que pudiesen seguir accediendo a las cosas que yo he hecho: que pudiesen leerlas, ver las películas… Simplemente eso.

P. ¿Crees que este libro, además de todo lo que plantea sobre la Corporación, va a provocar que los lectores empiecen a «investigar» por su cuenta si algo así puede existir? ¿Qué consecuencias puede tener ese juego?

R. Yo le digo a todo el mundo que, a partir de ahora, me mande las noticias que encuentre que puedan tener que ver con esto.

Ayer, por ejemplo, Juan Ramón Lucas me mandó un artículo de La Vanguardia porque esta semana ha aparecido un nuevo Goya. Y yo digo: «Esto es perfecto. En realidad lo he sacado yo».

Lo que le pido a la gente es precisamente eso: que me mande noticias. Espido Freire lo hace mucho, por ejemplo. Intercambiamos esas noticias y después que cada cual investigue lo que quiera.

¿DE QUÉ NO TE FÍAS TÚ?

P. Para terminar, ¿de qué no te fías tú?

R. Por ejemplo, ahora con todo este tema de que «la IA nos va a matar a todos», yo no me fío de los motivos por los que alguien dice de repente algo así. Creo que nada es tan directo.

Cuando digo «nos va a matar a todos», digo a todos y cada uno; que no va a dejar ni a un ser humano. Creo que la gente poderosa dice las cosas por algún motivo que no necesariamente es el que está expresando.

Hay una interpretación detrás que a lo mejor nunca conoceremos; en algunos casos sí, pero no necesariamente dice algo por la razón más obvia.

P. Han encontrado un nuevo monstruo y se lo han dedicado a la IA.

R. Sí. Pero también hay gente que dice que iban a salir a bolsa y que aquello tenía que ver con la salida a bolsa… Al final, los motivos por los que alguien hace determinadas declaraciones precisamente en un momento concreto no están tan claros.

P. Meter miedo.

R. Sí, meter miedo, por supuesto.

1. El arte también habla de poder. Durante siglos, mecenas, fortunas y organizaciones han utilizado las obras no solo para poseer belleza, sino también para exhibir influencia y dinero.

2. Goya lejos del tópico. Manuel Ríos San Martín se aleja de la imagen del pintor dominado por el delirio y lo presenta como un artista racional, consciente de lo que quería contar.

3. La fama tiene una cara que casi nunca vemos. MC permite entrar en todo lo que existe detrás de una estrella mundial: presión, dinero, exposición y una felicidad que no siempre llega con el éxito.

4. Fernando Marías está en el origen de la novela. La Corporación nace de una idea suya que Manuel Ríos San Martín había hablado con él y que decidió desarrollar después de su muerte.

5. Creer también puede ser una decisión colectiva. La novela acaba abriendo una pregunta que va mucho más allá del arte: cuánto buscamos la verdad y cuánto buscamos aquello que confirma lo que ya pensamos.

Arte convertido en territorio de intriga, obras desaparecidas, falsificaciones, el Museo del Prado, Goya, artistas marcados por la fama, una organización secreta y una frontera entre realidad y ficción que cada vez resulta menos fácil distinguir.

Lectores de thriller que busquen algo más que una investigación criminal y disfruten de las novelas donde el arte, la historia y el presente entran en conflicto con aquello que damos por verdadero.

¿De qué trata No te fíes de ellos?
La novela parte de la aparición de un Goya desconocido y del asesinato de una estrella mundial del pop. Dos investigaciones que terminan conectadas con una organización secreta vinculada desde hace siglos al mercado del arte.

¿Qué papel tiene Goya en la novela?
Goya ocupa uno de los centros de la trama y permite a Manuel Ríos San Martín entrar en el Museo del Prado, la restauración y la autenticidad de las obras.

¿Quién es la Corporación?
Es una organización secreta nacida de una idea de Fernando Marías y vinculada a la manipulación del mercado artístico.

¿Es No te fíes de ellos un thriller de arte?
El propio autor acepta la definición de «thriller cultural», aunque la novela también aborda fama, poder, falsificaciones, manipulación y construcción de la verdad.

¿Qué relación tiene Fernando Marías con la novela?
La idea de la Corporación parte de Fernando Marías. Manuel Ríos San Martín había hablado con él sobre desarrollarla y, después de su muerte, retomó el proyecto con el acuerdo de sus herederos.

ROSA PASA PÁGINA

Rosa Sánchez de la Vega ha desarrollado su carrera en prensa escrita, digital y, especialmente, en radio, donde ha dirigido, coordinado y colaborado en programas vinculados a la literatura, el arte y la cultura. El micrófono ha marcado buena parte de su trayectoria y una forma propia de entender la entrevista y la divulgación cultural. De esa experiencia nacen proyectos como Rosa Pasa Página y Autoras de palabra con Rosa, en MAGAS (El Español).
 
Rosa Pasa Página da nombre a una revista digital de periodismo literario y actualidad cultural, con la entrevista como uno de sus principales ejes y una mirada abierta al cine y al arte.

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