La fascinación por un escritor solo podía contarse a través de muchas voces
María Bengoa conoce como pocas personas el universo de Ramiro Pinilla. Escritora, editora y segunda mujer del autor de Verdes valles, colinas rojas, publica Las damiselas y el escritor, una novela que parte de un encargo íntimo para adentrarse en el territorio de la memoria, los celos y la admiración. A través de las mujeres que dejaron huella en la vida del escritor, Bengoa construye un retrato que va mucho más allá de la biografía: el de un hombre lleno de contradicciones y el de una mujer que, al intentar comprenderlo, termina también enfrentándose a sí misma.
P.–La novela comienza con la voz de la viuda liderando la investigación sobre las amigas del escritor, en lugar de narrarlo tú directamente. ¿Por qué elegiste esta estructura de «juego de espejos» y qué te aportaba para retratar a Ramiro Pinilla?
La fascinación que siento por Ramiro Pinilla quería que no se contara solo desde mi voz. Me interesaba que varias mujeres revelasen su mundo creativo y las huellas que él dejó en ellas, desde la editorial autogestionada hasta el taller literario gratuito que mantuvo durante décadas. Su personalidad exigía un coro, no una sola voz. Colocar a la viuda en el centro añadió ambigüedad y una tensión emocional que enriquecía el retrato. Ese juego de espejos y de voces cruzadas me parecía la mejor forma de mostrarlo de una manera viva y sugerente.
Nombrar también es una forma de construir la identidad
P. ¿Qué querías transmitir al mostrar la evolución de los nombres que estas mujeres reciben en la novela, desde «críajas» en el prólogo hasta «damiselas» después?
R. Quería reflejar que Ramiro tuvo muchas relaciones con mujeres jóvenes, pero también con hombres, todos con un espíritu creativo y vulnerable. Por eso las nombro según sus aspiraciones o aquello que representan, como «la bailarina» o «la actriz». Esos nombres muestran cómo construyen su identidad junto a alguien mayor y cómo esas relaciones influyen en su desarrollo personal y emocional.
El retrato de Ramiro Pinilla nace de quienes lo conocieron
P. La diferencia generacional sirve también para dibujar el retrato final de Pinilla. ¿Era ese tu objetivo?
R. Me interesaba contar su generosidad, su humildad —que en su caso no eran palabras vacías— y la fuerza titánica con la que trabajaba. Dedicó veinte años a escribir Verdes valles, colinas rojas y, al mismo tiempo, desarrolló otros proyectos, incluso la construcción de una masía en la que hizo muchísimo con sus propias manos. Era alguien con una enorme capacidad de trabajo y de realización.
Los celos también forman parte de la memoria
P. ¿Qué te interesaba mostrar en cuanto a la ambivalencia entre la importancia que él tenía para ellas y la ligereza con la que vivía algunas de esas relaciones?
R. También quería contar nuestra historia de amor. Intenté plasmar su mirada hacia esas «damiselas» —antes «doncellas»— y explorar los celos, una emoción que suele ocultarse. Yo le preguntaba: «¿Qué has tenido exactamente con todas estas mujeres?». Esa ambigüedad, que él zanjaba diciendo que eran amigas, la muestro desde mis propias emociones: algo de celos, algo de admiración y algo de miedo. Esa tensión atraviesa toda la novela y deja aflorar también mis propios fantasmas.

Escribir también fue una forma de elaborar el duelo
P. ¿Por qué decidiste entrelazar tu historia con la de Ramiro y con las voces de las damiselas?
R. Porque Ramiro, fallecido hace once años, tenía una personalidad fascinante que dejó una huella muy profunda en mí. Contar nuestra historia también me ayudó a procesar su pérdida. Además, la muerte repentina de mi hermana reavivó viejos sentimientos de celos y de comparación, y esos fragmentos de mis diarios terminaron integrándose en la novela. Quería que los lectores conocieran al hombre detrás de su obra, no solo al escritor consagrado.
Los temas no los elige el escritor; terminan encontrándolo
P. Este «secreto» combina aspectos literarios, biográficos y emocionales. ¿Era esa tu intención?
R. Sí, es una mezcla de todo eso. Surgió de experiencias muy intensas de mi vida y de cómo esas emociones fueron moldeando mi mirada sobre él y sobre las mujeres que formaban parte de su entorno. No escribimos sobre lo que planeamos escribir, sino sobre aquello que nos impacta o nos exige.
Recuerdo que Ramiro me preguntaba por qué no escribía sobre ETA. Él mismo abandonó Verdes valles, colinas rojas tras el primer atentado y siempre me decía que el escritor no busca los temas, sino que son los temas los que terminan buscándolo.
Yo no me considero escritora como él, pero después de tantos años a su lado aprendí a mirar de otra manera. Aproveché la oportunidad de convivir con alguien que fue un maestro, no tanto por lo que decía como por lo que hacía. Como escribió Cicerón, un maestro no enseña lo que dice, sino lo que es. Esa idea ha marcado profundamente mi manera de entender la literatura y también esta novela.
La escritura también cambia la forma en que recordamos
P. ¿Qué descubriste de ti misma mientras escribías?
R. He descubierto que puedo mirarlo con más distancia y también con cierta ironía respecto a sus amistades. He perdido el miedo a hablar de él y he encontrado un lugar mucho más llevadero para su ausencia. Esa mezcla de perspectiva y memoria ha sido, probablemente, el mayor regalo que me ha dejado este libro.
La verdad emocional importa más que la verdad literal
P. ¿Qué fue lo más doloroso: recordar, reinventar o enfrentarte a tu propia memoria?
R. Lo más doloroso fueron los fragmentos de mis diarios, sobre todo los relacionados con la muerte de mi hermana. En cuanto a las damiselas, sus relaciones les pertenecen a ellas y a él. Yo mezclé anécdotas reales con ficción con muchísimo cuidado, buscando siempre la verdad emocional más que la literalidad. La novela ha sido como un rompecabezas que fui armando con respeto.
Escribir sobre personas reales siempre implica asumir un riesgo
P. ¿Has hablado con alguna de las damiselas?
R. Sí. Les envié la novela antes de publicarla. Una poetisa me respondió con muchísimo orgullo. Otra, al principio, se quedó completamente desconcertada, pero después la leyó de un tirón. Sus reacciones fueron un alivio, aunque soy consciente de que no a todas les gustará. Asumo ese riesgo y, si alguien se siente molesta, solo puedo pedir disculpas sinceras.
Los celos también nacen mucho antes de la edad adulta
P. La novela está dedicada a tu hermana. ¿Cómo moldearon esos celos infantiles la historia?
R. Al nacer mi hermana me internaron durante un tiempo. Yo había sido una niña muy consentida y me costó muchísimo aceptar su llegada. Además, era muy guapa y esa belleza aumentaba todavía más mis celos.
Muchos años después, cuando empecé a escribir sobre las damiselas, esa emoción volvió de una forma inesperada. Comprendí que existía una conexión entre aquellos sentimientos de la infancia y la manera en que miraba a las mujeres que habían formado parte de la vida de Ramiro.
Hay un secreto familiar que revelo al final de la novela y que termina dando sentido a esa relación. También ayuda a comprender mejor a la esposa del escritor.
La literatura también es una forma de exponerse
P. ¿Cómo crees que recibirán la novela los lectores, especialmente en el País Vasco?
R. Todavía no lo sé. En la novela aparecen personas reales, como un amigo suyo que llegó a ser presidente del Tribunal Supremo, junto a otras completamente anónimas que también ayudan a mostrar cómo era Ramiro.
He intentado contarlo todo con cariño y con honestidad. Mi única preocupación era que la verdad emocional resultara verosímil.
Escribir sobre quien más has querido también da miedo
P. ¿Cómo te sientes tras publicarla?
R. Tenía miedo. Es una novela muy íntima y muy arriesgada. Sabía que podía generar inquietud.
P. ¿Miedo a desnudarte o a las reacciones sobre Pinilla?
R. No, por él no. Creo que muy pocas personas lo conocieron como yo. A veces me decía: «Tú eres mi recuerdo». Esa frase me da mucha seguridad.
En cuanto a los lectores, sé que algunos disfrutarán la novela y otros no. Eso es inevitable.

Vivir junto a un gran escritor también puede paralizarte
P. ¿Cómo afectó tu relación con Ramiro a tu propia escritura?
R. No publiqué mucho mientras estuve con él. Estar al lado de alguien como Ramiro, un titán de la lírica y una persona superdotada, fue un privilegio, pero también un poco paralizante.
Yo lo ayudaba en pequeñas cosas y lo acompañaba en su trabajo. Ver de cerca cómo era un verdadero escritor hacía muy difícil concentrarme en publicar mis propias obras. No podía dejar de compararme con alguien que había escrito Verdes valles, colinas rojas y había ganado el Premio Nacional, el Premio de la Crítica y el Premio Euskadi.
Sencillamente, sentía que yo no podía aspirar a eso.
«La literatura lo era todo para él… y terminó siéndolo también para mí»
P. ¿Fue admiración, devoción… o ambas cosas?
R. Ambas. Ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Lo admiro profundamente. Para mí, la literatura lo es todo, y un buen escritor lo tiene todo.
CINCO IDEAS DE LA ENTREVISTA
- La novela nace de una investigación íntima sobre Ramiro Pinilla.
- Los celos también forman parte de la memoria.
- La literatura ayuda a elaborar el duelo.
- La verdad emocional importa más que la reconstrucción exacta de los hechos.
- Escribir sobre quien más has amado también implica exponerse.
ENCONTRARÁS…
Una conversación sobre Ramiro Pinilla, la memoria, el duelo, la admiración, los celos y el proceso de convertir una historia personal en literatura.
IDEAL PARA…
- Lectores de Ramiro Pinilla.
- Quienes disfrutan de novelas sobre escritores.
- Personas interesadas en la memoria y la autoficción.
- Lectores de literatura contemporánea.
- Quienes buscan historias donde la realidad y la ficción dialogan.
¿De qué trata Las damiselas y el escritor?
La novela parte del encargo que una viuda hace a un joven periodista para entrevistar a las mujeres que marcaron la vida de un escritor. Esa investigación termina convirtiéndose en una reflexión sobre la memoria, el amor y la identidad.
¿Quién fue Ramiro Pinilla?
Uno de los grandes escritores españoles contemporáneos y autor de Verdes valles, colinas rojas, obra galardonada con el Premio Nacional de Narrativa, el Premio de la Crítica y el Premio Euskadi.
¿La novela mezcla realidad y ficción?
Sí. María Bengoa combina experiencias personales, personajes reales y ficción para construir una historia donde prima la verdad emocional.
PREGUNTA AL LECTOR
¿Crees que es posible conocer de verdad a alguien solo a través de los recuerdos que dejó en los demás?
FICHA DEL LIBRO
Título: Las damiselas y el escritor
Autora: María Bengoa
Editorial: Tusquets
Género: Novela
Temas
- Memoria
- Duelo
- Celos
- Ramiro Pinilla
- Literatura
- Amor
- Identidad
- Autoficción
- Relaciones personales
