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«Cómo puede una madre rechazar todo lo demás, no tener sueños, no aspirar a convertirse en su mejor versión»

«Cómo puede una madre rechazar todo lo demás, no tener sueños, no aspirar a convertirse en su mejor versión»

"Justicia poética" Mamen Monsoriu (Espasa 2024)

lunes 08 de julio de 2024, 08:33h

"Escribí este libro con la tensión de si quería o no ser madre, luego comprendí que la tensión se había convertido en si sería madre creativa o no"

Rosa pasa página, se ha citado con la escritora Mamen Monsoriu, ella se define como librera y embajadora cultural, y yo añado poeta en la escritura, y en la vida, después de haber leído “Justicia poética” (Espasa 2024) libro por el que va a transcurrir la charla que tiene lugar en el Café Comercial.

“Rey acaba de recibir el Premio Nacional de Poesía Joven por “Madrid”, título de la obra premiada. La felicidad de este reconocimiento se oscurece por un embarazo no deseado, un duelo no superado, el miedo al compromiso que bien podría vestirse de maltrato, una madre ausente y la pulsión que crean emociones a través de la poesía.

P.—Tal y como he leído la introducción, creo que no le falta de nada para que le ocurra a este personaje.

R.—Sí, al final es un momento completamente convulsivo para ella, porque se encuentra en la cúspide de lo que todos los escritores y especialmente los poetas; porque sabes que hay muchos menos lectores de poesía que de cualquier otro género, y lo que ha conseguido está a punto de saltar por los aires por lo que ha ocurrido que se presenta como un obstáculo.

P.—¿En su mejor momento, en este mejor momento y en este poemario premiado “Madrid” hay un solo protagonista?

R.—El único protagonista, bueno yo te diría que hay dos protagonistas. Por supuesto, Biel, que es el hombre con el que Rey tiene esa relación que desemboca en un embarazo. Y con quien acaba de retomar su relación actual, aunque no sea una relación que implique exclusividad, ni fidelidad.

Pero el otro personaje principal es el padre de la protagonista, fallecido con el que ella sigue teniendo comunicación además en un registro muy especial y muy íntimo.

P.—Ahora hablaremos de esa pérdida, de ese duelo, si te parece. Hay kilómetros de distancia no solo físicas también emocionales entre ellos dos.

R.—Pues es que no lo habría dicho mejor porque es precisamente el momento en el que él decide mudarse a Madrid él vivía en Valencia, que es donde ellos pasaron tantos años viéndo y es justo cuando él decide mudarse a Madrid cuando ella dice: “hasta aquí, por aquí sí que no voy a pasar, no voy a tener una relación a distancia no voy a estar esperando una llamada en mi casa, no voy a irme los fines de semana porque si tú, que sabes lo que tienes aquí, has decidido coger ese trabajo, tú de alguna manera no estás apostando por esto, aunque nunca lo hayamos hablado, aunque no haya ningún contrato, nada, si tú te has decidido ir, para mí me has dado la respuesta, o sea, no hay nada ya”.

P.—Nada como pasar por la misma situación para comprender mejor a la otra persona necesitar de su experiencia y de su apoyo.

P.—“ Clara”, y cómo refleja a la perfección lo que sucede cuando la vida te da un empujón repentino e inesperado hacia la madurez. Primero pues tú sueles caminar de la mano con tus compañeras de viaje, con tus amigos, ir en la misma dirección o en direcciones similares, pero que eso es algo que no es real y se corresponde necesariamente con la amistad. Y es cuando pasa eso, cuando tú te sueltas la mano y empiezas a caminar en otra dirección. Te das cuenta que puedes caminar en momentos diferentes, por caminos distintos yendo de la mano.

Es como una radiografía de cómo la amistad evoluciona en ese momento convulso que supone o bien la maternidad, o el duelo, o la madurez repentina por cualquier acontecimiento inesperado de la vida. Y cómo la amistad parece que se suelta, pero realmente si es verdadera no se suelta, simplemente necesita tiempo para volver a acomodarse.

P.—Clara llevaba un par de años buscando ser madre y cuando por fin se olvidó un poco del tema se quedó embarazada. En ese momento experimentó un cambio de lo más radical. Fue como si un jarrón de agua fría le cayera en la cabeza y desatase a la verdadera Clara.

R.—Clara es una extraordinaria amiga, una amiga que apuesta por lo que de verdad eres, independientemente de que no sea lo que más le gusta a todo el mundo, pero ella apuesta por la ciencia, ella apuesta por ti.

Pero es cierto que es una mujer muy tradicional, una mujer cuyo sueño es formar una familia, casarse y formar una familia, tener hijos. Si nos ponemos no necesita ni trabajar, entonces es algo que yo he observado como patrón en varias mujeres, además a una edad muy temprana como puede ser la mía, y que yo no he comprendido y por eso quería poner esas características al personaje para llegar a comprenderlo.

¿Cómo puede una persona rechazar todo lo demás y quedarse solamente con eso? ¿Cómo puede no tener sueños? No querer ir a más, aspirar a convertirse en su mejor versión.

P.—¿Hasta qué edad se tiene toda una vida por delante?

R.—Yo te diría, o sea, yo por ejemplo, ahora tengo una hija que tiene tres años. Yo sé que tengo toda la maternidad por delante, pero sé que cuando tenga 15 tendré toda la maternidad por delante, cuando tenga 30 tendré toda la maternidad por delante.

P.—Pero fíjate que lo has enfocado desde el punto de vista de la maternidad. Si tú eres capaz de apartar la maternidad y pensar en primera persona, tener un nombre propio que se pierde cuando eres madre.

R.—Por supuesto pero es como, bueno yo recuerdo que cuando iba a clases de alemán había una mujer que tenía 50, 55 años y todos mis compañeros me decían pero por qué esta mujer está aprendiendo alemán, o sea, ¿qué hace aquí? Y ella, sin que nadie le preguntara, cuando nos presentábamos, cuando venía una profesora nueva, explicaba por qué estaba aquí, decía es que nunca he tenido mi tiempo para aprender un idioma.

P.—Vamos con el padre, digo el padre, la luz y los arcoiris, dos grandes obsesiones.

R.—Además de admirarlos deberíamos aprender a leerlos, si les considera un puente entre lo sucedido aquí y los planes del más allá. Esto explica que sea la forma de comunicarnos desde el cielo. El padre de Rey, el padre de la protagonista, tenía un puntito místico y ese puntito místico le hacía coger información no solamente del mundo material, sino un poco también de información espiritual.

Y parte de esa información, con la que además estoy completamente de acuerdo, es que el arco iris solamente puede ser visto por un ser humano. Entonces se dice que los dioses o la gente que está arriba, nos lanzan mensajes a través de los arco iris. Y bueno, cuando me enteré de eso me pareció precioso.

P—¿Cuál es la diferencia entre hueco y agujero?

R.—¿Cuál es la diferencia para ti, Rosa?

—Un hueco es un escape, una salida, una forma de poder salir. .Un agujero es un lugar donde te vas a caer.

R—Para mí,—reconoce Mamen—un hueco se llena y un agujero no. Un hueco es como una superficie donde antes había relleno. Un agujero siempre puede haber sido un agujero. Entonces, el hueco es como que te quedas y el agujero te caes. Y no vuelves.

P.—Qué importante son aquellas personas que no te recuerdan que has perdido a tu padre.

R.—Es que es difícil, porque desde el otro lado, yo nunca he pasado un duelo, pero sí que tengo mucha gente en mi vida que ha atravesado además este duelo, por eso he podido escribir sobre esto. Desde el otro lado es muy complicado, porque tú no sabes, y estás preguntando de más, estás preguntando de menos, y sobre todo las primeras veces que te encuentras con una persona que la ves al ser humano sale tratar con ternura, con lo que no hay que hacer, o sea, esa persona desea que se le trate como una persona normal, como siempre, como si no pasara nada.

P.—Sí, y cuando esa persona quiera hablar, que pueda hablar, pero no sea recordándole continuamente, yo he salido para despejarme, no he salido para que me estés mirando con ojitos de pena.

R.—Ternura y compasión.

—Ternura sí, compasión no.—es mi punto de vista Mamen.

P.—En este ser madre, aparte de lo bonito que describes ese sonido que te va a cambiar la vida siempre y ya. El miedo a perder la creatividad. ¿Tienes ese miedo porque estás segura de que va a ocurrir o tienes un miedo a lo que va a ocurrir?

R.— Al final, cuando pasa algo tan fuerte como que una nueva persona dependa absolutamente de ti, o de ti y de otra persona, pero tu cabeza, tus decisiones ya no son exclusivas para ti, son para ti y para esa otra persona. Entonces, acapara tanto, acapara pensamientos, acapara miedos, acapara ideas, acapara frustraciones, acapara todo. Entonces dices, ¿en qué momento voy a dejar ese huequito, ese agujero para que salga por ahí toda la literatura en qué momento y yo empecé a escribir este libro pensando que la tensión del libro iba a ser quiero ser madre o no quiero ser madre sin darme cuenta la tensión se había convertido en ¿podré ser madre creativa o no?

P.—Más cosas que escribes de maravilla “la escritura no es un salvavidas, la escritura es el mar que nos comunica con otros, estén donde estén, así como nos mantiene a flote con la esperanza de volver a encontrarnos”. Escribir es un deporte de riesgo. Hoy en día se dice mucho que escribir me ha salvado la vida.

R.—Sí, mucho, es lo que tú lees cuando escribes, lo que tú sientes cuando escribes, las decisiones que tú tomas conforme escribes, o sea, realmente eres tú quien te está salvando la vida.

P.— Sí, pero la herramienta es la escritura.

R.—La herramienta es la escritura, la tabla en el mar. Pero eres tú quién nada, son tus brazos, los que reman. Tú te estas salvando la vida.

A mí me gusta mucho escribir, por ejemplo, porque yo tengo muchas preguntas. Cuando escribo, sin darme cuenta me estoy decantando. Cuando leo lo que he escrito, tengo la respuesta. Pero no la tengo por escribir, sino la tengo por ser valiente, atreverme a no tener miedo a contar las cosas como están pasando y luego a volver a leerlo, que eso es lo más difícil de todo, leer lo que has escrito en un momento convulso y ahí es donde está la respuesta, realmente yo creo que es que ni escribir, ni reírte, ni nada te salva la vida, la vida te la salvas tú haciendo las acciones que corresponden.

La escritura es un deporte de riesgo. Te la puedes salvar o te puede hundir.


P.—Por definición, “la justicia poética es un tópico literario en la cual la bondad y la virtud son finalmente premiadas y la maldad castigada, sin que las primeras sean una causa lógica de la segunda”.

R.—Yo la simplificaría diciendo que la vida elija por ti lo que te hace justicia y lo que no, lo que te mereces y lo que no.

P.—Termino con una frase tuya:

“Será un milagro y se llamará Abril. Tendrá el alboroto del gorrión, la voracidad del águila, la mezcla perfecta de su naturaleza con la mía”.

Escucha la entrevista en Spotify y Youtube.

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