Roberto Brasero lleva años acercando la meteorología y la divulgación científica a millones de personas. Ahora amplía esa mirada con Eclipses. Una coincidencia cósmica (Espasa), un libro en el que combina historia, astronomía y ciencia para explicar por qué los tres eclipses solares que atravesarán España entre 2026 y 2028 representan una oportunidad excepcional para contemplar uno de los grandes espectáculos de la naturaleza.
Mucho antes de que supiéramos explicarlo, los eclipses ya nos obligaban a levantar la vista. Cambiaban el día, alteraban las certezas y dejaban una pregunta suspendida en el cielo. Tal vez por eso siguen fascinándonos: porque, durante unos instantes, el universo nos recuerda que aún conserva intacta su capacidad para sorprendernos.
Tres eclipses en tres años: la oportunidad astronómica que España no volverá a vivir en más de un siglo
P.— Empiezas el libro en un prado de Valencia, donde cientos de personas esperan durante horas una totalidad que apenas dura 102 segundos. ¿Qué tiene un eclipse para que esa espera forme parte de la experiencia? Hay gente que los espera durante años.
R.— Hay gente que espera los eclipses durante años, viaja cientos o miles de kilómetros para verlos, y nosotros los vamos a tener aquí, en la puerta de casa. Desde hace 114 años no ocurría algo así. El último eclipse total visible desde la península fue hace 114 años; nosotros no lo hemos vivido, pero ahora sí.
Quizá, para ver la totalidad, tengas que desplazarte un poco si vives en el sur e ir al norte, o esperar un año más, porque el de 2027 sí se verá en el sur. Pero es una oportunidad. Dos, o incluso tres, si contamos el de 2028, que será anular. ¿Cómo desaprovechar una oportunidad así? Si hay gente que viaja miles de kilómetros y espera años para ver un eclipse, ¿cómo no vas a aprovechar tú que lo vas a tener aquí? En este libro tienes todas las claves para disfrutarlo mejor.
P.— Entre 2026 y 2028 España vivirá dos eclipses totales y uno anular. ¿Somos conscientes de que probablemente solo una generación tendrá la oportunidad de vivir una secuencia así?
R.— Es muy difícil que vuelva a darse una coincidencia como esta. Aunque cada eclipse tiene sus peculiaridades, tener tres seguidos es algo excepcional. Ya ocurrió a principios del siglo XX, con los eclipses de 1900, 1905 y 1912. Aquella fue una auténtica racha y los llamaron los eclipses españoles. Ahora los vamos a tener prácticamente seguidos, con la oportunidad de que, si un año no has podido verlo bien, tengas el siguiente enseguida. Quizá sabemos que esto va a ocurrir, pero no somos realmente conscientes de la suerte que tenemos.
P.— Durante años hemos viajado a Estados Unidos, Chile o Australia para perseguir eclipses. Ahora los tenemos aquí. En el libro hablas de turismo estelar. Más allá del impacto económico que puedan generar, ¿te gustaría que este acontecimiento sirviera también para despertar un mayor interés por la ciencia?
R.— Todo sirve. Los eclipses del siglo XIX y anteriores fueron muy importantes para la ciencia. A partir de mediados del siglo XIX los científicos empezaron a acercar la astronomía a la gente. Eddington, por ejemplo, pidió la colaboración ciudadana durante un eclipse visible desde Londres, invitando a la población a registrar cuándo empezaba y cuándo terminaba. Fue uno de los primeros proyectos de ciencia ciudadana.
Hasta entonces, para muchas personas el eclipse había estado asociado a mitos o supersticiones. Gracias a ese esfuerzo de divulgación empezó a entenderse como un fenómeno científico y astronómico, pero igual de fascinante y, sobre todo, muy bello.
Creo que estos eclipses también tendrán esas tres dimensiones. La científica, porque siguen siendo útiles para la investigación; la divulgativa, porque acercan la astronomía a la población; y la vocacional, porque seguro que despertarán el interés de mucha gente por comprender mejor lo que ocurre ahí arriba.
Cuando un eclipse transforma el mundo que nos rodea
P.— Porque, además, no es solo una experiencia visual. Durante un eclipse también cambian muchas cosas a nuestro alrededor. Los animales, por ejemplo, modifican su comportamiento.
R.— Sí. Es uno de los aspectos más fascinantes. Los pájaros dejan de cantar porque creen que ha llegado la noche, algunas flores empiezan a cerrarse, los insectos cambian su actividad… Todo el entorno responde a esa oscuridad inesperada. Nosotros sabemos lo que está ocurriendo, pero los animales no. Para ellos, de repente, el día desaparece.

P.— Quizá eso explique por qué durante miles de años los eclipses provocaron tanto miedo.
R.— Claro. Imagina que no sabes qué está pasando y, de pronto, el Sol desaparece. Es lógico que muchas civilizaciones lo interpretaran como un mal presagio o como una señal de que algo terrible estaba a punto de suceder. El Sol era la vida. Si el Sol desaparecía, parecía que desaparecía también la seguridad de que el mundo seguiría igual.
P.— Y, sin embargo, hoy ocurre casi lo contrario. En lugar de miedo sentimos el deseo de estar allí cuando suceda.
R.— Exactamente. Hemos sustituido el miedo por la fascinación. Seguimos sintiendo que estamos asistiendo a algo extraordinario, solo que ahora sabemos disfrutarlo de otra manera. Esa emoción sigue siendo la misma. Lo que cambia es nuestra forma de interpretarla.
El eclipse que durante siglos hizo temer el fin del mundo
P.— Porque, además, no es solo una experiencia visual. Durante un eclipse también cambian muchas cosas a nuestro alrededor. Los animales, por ejemplo, modifican su comportamiento.
R.— Sí. Es uno de los aspectos más fascinantes. Los pájaros dejan de cantar porque creen que ha llegado la noche, algunas flores empiezan a cerrarse, los insectos cambian su actividad… Todo el entorno responde a esa oscuridad inesperada. Nosotros sabemos lo que está ocurriendo, pero los animales no. Para ellos, de repente, el día desaparece.
P.— Quizá eso explique por qué durante miles de años los eclipses provocaron tanto miedo.
R.— Claro. Imagina que no sabes qué está pasando y, de pronto, el Sol desaparece. Es lógico que muchas civilizaciones lo interpretaran como un mal presagio o como una señal de que algo terrible estaba a punto de suceder. El Sol era la vida. Si el Sol desaparecía, parecía que desaparecía también la seguridad de que el mundo seguiría igual.
P.— Y, sin embargo, hoy ocurre casi lo contrario. En lugar de miedo sentimos el deseo de estar allí cuando suceda.
R.— Exactamente. Hemos sustituido el miedo por la fascinación. Seguimos sintiendo que estamos asistiendo a algo extraordinario, solo que ahora sabemos disfrutarlo de otra manera. Esa emoción sigue siendo la misma. Lo que cambia es nuestra forma de interpretarla.
Dónde colocarse para vivir un eclipse total en España
P.— Vamos a hablar del eclipse más cercano, el del 12 de agosto de 2026. ¿Basta con situarse dentro de la franja de totalidad? Muchos nos plantaremos con unas gafas mirando al Sol a la hora prevista, pero probablemente no sepamos muy bien cómo disfrutarlo.
R.— El eclipse se va a ver en toda España. En muchas zonas será parcial. Es decir, la Luna irá tapando el Sol, pero no llegará a cubrirlo por completo. No se hará de noche, pero se verá perfectamente cómo el disco lunar va «comiéndose» el disco solar. En muchos lugares llegará a ocultar un 80 o un 90 % del Sol, así que veremos esa imagen tan característica que ilustra todos los eclipses.
Pero hay una franja de totalidad donde el eclipse sí será total. Ahí veremos el disco lunar cubriendo por completo el disco solar y aparecerá la corona solar. Eso no puede verse mientras quede visible la fotosfera, porque brilla muchísimo y oculta la corona. Cuando la fotosfera desaparece, aparecen esos filamentos y esas «melenas» alrededor del Sol que hacen tan espectacular un eclipse total.
Eso solo ocurre en la franja de totalidad. Esa franja tiene un eje central donde la duración máxima puede alcanzar aproximadamente un minuto y cuarenta o cuarenta y cinco segundos. A medida que te alejas de ese centro, la duración de la totalidad disminuye hasta quedarse en unos veinte o cuarenta segundos.
¿Por dónde pasa esa franja? Atraviesa parte de Galicia, Asturias, Castilla y León —León, Palencia y Burgos—, donde se verá muy bien; continúa por el centro de Aragón, por Teruel y zonas de Zaragoza; sale por Castellón y llega a Baleares. En Mallorca se verá muy bien y en Ibiza, Formentera y Menorca algo menos.
Esa es la franja de totalidad. Pero, insisto, el espectáculo estará garantizado en toda España, porque el eclipse parcial también será muy llamativo.
En 2028 ocurrirá lo contrario: la totalidad se verá en el sur, especialmente en Málaga, Cádiz, Ceuta y Melilla. En el resto del país volveremos a verlo de forma parcial, salvo que nos desplacemos hasta esa zona.

Ver más y fotografiar menos: el consejo de Roberto Brasero
P.— Ver más y fotografiar menos.
R.— Yo creo que sí. Durante la fase parcial, que empieza sobre las siete y media, tienes casi una hora para hacer fotografías. Ahí puedes captar cómo el Sol se convierte en una media luna, siempre con las gafas o los filtros adecuados.
Pero, cuando llegue la totalidad, esos 40 segundos, 50 segundos o un minuto van a pasar volando. Ahí merece la pena mirar. Ver cómo se hace de noche, si reconoces alguna estrella, cómo cambia el comportamiento de lo que tienes alrededor.
Y, si estás cerca de un centro o una agrupación astronómica, que hay muchas por toda España, seguramente tendrán telescopios instalados. Después de la totalidad, cuando la Luna empiece a retirarse y el eclipse vaya terminando, puedes acercarte al telescopio y complementar la experiencia. Pero no pases todo el tiempo con el móvil o con la cámara, porque te pierdes vivirlo directamente.
Si las nubes aparecen, todavía hay motivos para la esperanza
P.— Imagínate que ese día se llena todo de nubes.
R.— Puede ocurrir. Sería un fastidio. Es verano y el eclipse será al atardecer. En muchas zonas de costa, sobre todo en Galicia, Asturias o Cantabria, hay días que empiezan nublados y luego despejan. Vamos a confiar en eso.
Además, el eclipse empieza por Galicia. El primero que lo verá será A Coruña. Bueno, en realidad será una puesta de Sol eclipsada, porque es un eclipse al atardecer. Empieza hacia las siete y media; las totalidades llegan alrededor de las ocho y media, y luego el Sol seguirá ocultándose mientras el eclipse continúa. En muchos lugares el Sol se pondrá antes de que termine el eclipse. Eso también es muy bonito.
Por eso es importante buscar un horizonte despejado y esperar que no haya nubes. Lo que más me preocupa este año son las tormentas. Está siendo un año muy tormentoso. Es verdad que entre mediados de julio y mediados de agosto suele disminuir la actividad tormentosa, pero este año está habiendo muchas. Vamos a ver qué pasa, porque una nube de tormenta que se quede por la tarde sí podría estropearnos el espectáculo.
Así le gustaría a Roberto Brasero que se recordara el eclipse de 2026
P.— Dos preguntas para terminar. En 1905 aquel fenómeno llegó a conocerse como el eclipse español. ¿Cómo crees que se recordará el de 2026?
R.— En 1905 fue un acontecimiento enorme. Era la época en la que la ciencia empezaba a acercarse a la sociedad. Desde Madrid salían trenes hacia los lugares donde mejor se veía el eclipse y llegaron expediciones astronómicas de Inglaterra o de Canadá.
Ahora está ocurriendo algo parecido. El otro día estuve en un pueblo del Maestrazgo donde todo estaba reservado por turistas canadienses desde hacía un año. La gran oportunidad del eclipse del 12 de agosto de 2026 es que, si no lo ves en España, prácticamente no lo ves en ningún sitio. Se verá en Islandia y en España. Por eso va a venir mucha gente.
Espero que se recuerde por la experiencia, porque sea un fenómeno que no olvides en toda la vida, bien protegido con las gafas adecuadas. Y espero que no se recuerde por problemas de organización, por atascos, porque vaya mucha más gente de la prevista o porque se nuble. Ojalá se recuerde únicamente por haber vivido una experiencia irrepetible. Porque, de verdad, es una pasada.
Empecé a tirar del hilo y descubrí historias fabulosas
P.— Cuando llegue ese momento, ¿vas a ser capaz de dejar de lado al divulgador y disfrutarlo simplemente como un espectador más?
R.— Espero que sí, al menos durante unos segundos. Ese es mi miedo: que al final haya compromisos, llamadas… Tendré que aislarme un rato y disfrutarlo.
Y, además, tenemos una segunda oportunidad en 2027. Ese eclipse, que se verá muy bien desde Cádiz, Málaga, Ceuta y Melilla, quizá atraiga menos gente porque también será espectacular en el norte de Marruecos y, sobre todo, en Egipto. Yo creo que acabará conociéndose como el eclipse de las pirámides, porque allí se verá muy bien y atraerá muchísimo turismo astronómico.
Será una buena alternativa si este no puedo vivirlo como me gustaría.
P.— Además, te voy a decir una cosa. Creo que personas como tú, divulgadores como tú, habéis despertado la curiosidad de mucha gente por entender qué es un eclipse. Y esa también es una parte muy bonita.
R.— Esa es la misma curiosidad que tengo yo. Empecé a tirar del hilo y, cuando me puse a investigar la historia de los eclipses, descubrí historias fabulosas que merecían ser contadas. Por eso este libro tiene 258 páginas.
Aquí no solo explicamos la astronomía y por qué suceden los eclipses. También contamos toda la historia que hay detrás y, además, ofrecemos información práctica para saber cómo observarlos desde Castellón de la Plana, desde la Comunidad de Madrid o desde Aragón, donde Zaragoza y Teruel serán lugares privilegiados para verlos.
P.— Y todo empieza en un pequeño pueblo de Palencia. Me gusta porque, al final, estás contando una gran historia desde un lugar muy pequeño.
R.— Me alegra mucho que te haya gustado. Viniendo de alguien como tú, que eres un referente en el mundo de los libros, es una satisfacción enorme. Muchas gracias.
Cinco ideas que deja esta conversación con Roberto Brasero
- España vivirá entre 2026 y 2028 una secuencia de tres eclipses solares que no volverá a repetirse en más de un siglo.
- Un eclipse total es mucho más que un fenómeno astronómico: transforma la luz, el paisaje y el comportamiento de la naturaleza durante unos minutos.
- Conocer la ciencia que hay detrás de los eclipses no resta emoción; al contrario, hace que la experiencia resulte aún más fascinante.
- Brasero recomienda disfrutar de la totalidad con los propios ojos y no pasar el momento pendiente del móvil o de la cámara.
- Los eclipses han dejado de ser un motivo de miedo para convertirse en una oportunidad única para acercar la astronomía y la ciencia a toda la sociedad.
Encontrarás…
Mucho más que una conversación sobre astronomía. Roberto Brasero explica por qué los eclipses siguen despertando fascinación siglos después, cómo prepararse para vivir los que atravesarán España entre 2026 y 2028 y qué hace de estos fenómenos una experiencia difícil de olvidar. Una entrevista que combina divulgación científica, historia y consejos prácticos para disfrutar de uno de los mayores espectáculos del cielo.
Ideal para lectores que…
Quieren entender cómo se producen los eclipses solares, planean observar los de 2026, 2027 y 2028 desde España o disfrutan de la divulgación científica, la astronomía y los grandes fenómenos naturales.
Lo que muchos lectores quieren saber sobre los eclipses de España y el libro de Roberto Brasero
¿De qué trata Eclipses. Una coincidencia cósmica?
El libro explica cómo se producen los eclipses solares, repasa su importancia histórica y científica y ofrece una guía para comprender y disfrutar los tres eclipses que podrán verse desde España entre 2026 y 2028.
¿Por qué son tan especiales los eclipses de 2026, 2027 y 2028?
Porque España vivirá dos eclipses totales y uno anular en apenas tres años, una combinación extraordinaria que no se repetirá en nuestro país en más de un siglo.
¿Cómo recomienda Roberto Brasero observar un eclipse?
Con la protección adecuada durante las fases parciales y aprovechando la totalidad para levantar la vista y disfrutar del fenómeno sin pasar todo el tiempo haciendo fotografías.
¿Por qué merece la pena leer Eclipses?
Porque combina rigor científico con una divulgación accesible y muestra que entender un eclipse no reduce su capacidad de asombro, sino que permite disfrutarlo con una mirada mucho más completa.
¿Cuál es tu mejor recuerdo mirando al cielo?
¿Has vivido alguna vez un eclipse, una lluvia de estrellas o algún otro fenómeno astronómico que no hayas olvidado? Nos encantará leerte en los comentarios.
Ficha del libro
Título: Eclipses. Una coincidencia cósmica
Autor: Roberto Brasero
Editorial: Espasa
Género: Divulgación científica · Astronomía
Temas principales
- Eclipses solares
- Astronomía
- Divulgación científica
- Historia de la ciencia
- Observación del cielo
- Turismo astronómico
- Naturaleza
- España 2026-2028
