Paula Klein:»Toda historia de amor guarda una habitación cerrada»

La novela ganadora del Lumen plantea una pregunta inquietante: ¿es toda pareja un pacto de ficción?

Paula Klein gana el IV Premio Lumen con una novela que explora los secretos del amor y la identidad

«Toda historia de amor guarda una habitación cerrada». Aunque no utilizó exactamente esas palabras, esa idea atravesó de principio a fin la intervención de la escritora argentina Paula Klein tras recibir este martes el IV Premio Lumen de Novela por El amor inventado. La autora defendió una visión del amor alejada de las certezas absolutas y sostuvo que las relaciones duraderas no se construyen necesariamente sobre la transparencia total, sino sobre la aceptación de que siempre existe una parte del otro a la que nunca lograremos acceder.

Esa reflexión constituye también el corazón de la novela galardonada, una historia que indaga en los límites entre la verdad y la ficción, entre el amor y la mentira, y que le ha valido un premio dotado con 30.000 euros y la publicación de la obra en todo el territorio de habla hispana.

El fallo se dio a conocer en la Fundación Ortega-Marañón de Madrid. El jurado, compuesto por las escritoras Ángeles González-Sinde, Elena Medel y Sabina Urraca, la directora de la librería Rafael Alberti, Lola Larumbe, y la directora literaria de Lumen, María Fasce, destacó por mayoría una novela que combina la investigación de un fraude periodístico con una profunda exploración de la intimidad y los vínculos humanos.

Visiblemente emocionada, Klein agradeció el reconocimiento a un jurado que calificó de «lujo» y expresó su gratitud hacia el equipo editorial de Lumen, con el que ya había trabajado anteriormente, así como a su familia. Mencionó especialmente a su marido, a sus padres y a sus dos hijos, que la acompañaron durante los años de escritura de una obra que requirió un largo proceso de elaboración.

Pero más allá de los agradecimientos, la escritora aprovechó la ocasión para compartir algunas de las ideas que dieron forma a la novela. Todo comenzó, explicó, con una pregunta aparentemente sencilla: «¿Conoces de verdad a la persona con la que duermes cada noche?». Una cuestión que, a su juicio, encierra una complejidad enorme y que la llevó a reflexionar sobre los secretos que sobreviven incluso en las relaciones más estrechas.

El amor inventado cuenta la historia de Miranda K., una documentalista cuya vida se desmorona cuando sale a la luz que su marido, Charles Mornay, uno de los periodistas más admirados de Francia, había construido parte de su prestigio profesional sobre reportajes inventados. Premiado internacionalmente y convertido en una referencia del periodismo, Charles ve cómo su carrera se derrumba de manera fulminante cuando se descubre el engaño. Sin embargo, para Miranda el verdadero escándalo no es el fraude, sino la sospecha de que quizás nunca conoció realmente al hombre con el que compartió su vida.

A partir de ese momento, la protagonista inicia una búsqueda que es al mismo tiempo pública y privada. Mientras intenta reconstruir el pasado de su marido y comprender quién era realmente, se enfrenta también a una revisión de su propia historia, de las renuncias, las ilusiones y las ficciones que sostuvieron durante años su matrimonio.

La autora explicó que siempre le han fascinado dos tipos de relatos: las grandes novelas de amor y las historias de impostores. En esta obra encontró la oportunidad de unir ambos universos. Para construir al personaje de Charles se inspiró libremente en varios casos reales de periodistas cuyas carreras se vinieron abajo tras descubrirse manipulaciones, invenciones o falsificaciones en sus trabajos. Sin embargo, insistió en que la novela no está basada en ningún caso concreto. Todos esos materiales procedentes de la realidad fueron transformados en una ficción propia.

«Es una novela de amor contada por dos personas que están enamoradas pero que no paran de mentirse», explicó. Los protagonistas se engañan entre sí, se ocultan cosas a sí mismos y también a quienes los rodean. La mentira aparece así no solo como un mecanismo de fraude o manipulación, sino como una herramienta cotidiana con la que las personas construyen relatos sobre sus vidas.

En paralelo a la caída de Charles, Miranda trabaja en un documental sobre Hélène y André, una pareja que lleva más de sesenta años junta. Ese proyecto funciona como un espejo de la trama principal y permite a la autora reflexionar sobre qué es lo que sostiene realmente una relación cuando desaparecen la pasión inicial, las certezas y las idealizaciones.

Fue precisamente al hablar de esa cuestión cuando Klein formuló una de las ideas más llamativas de su intervención. Frente a la creencia habitual de que los matrimonios más sólidos son los más sinceros, la escritora defendió casi lo contrario. A su juicio, las relaciones duraderas aprenden a convivir con ciertos silencios, con determinadas zonas de sombra y con aspectos de la personalidad que nunca llegan a revelarse por completo.

Para la autora, amar implica aceptar que nunca terminaremos de conocer del todo a la persona que tenemos al lado. Siempre existirá una parte inaccesible, una puerta cerrada que permanece fuera de nuestro alcance. Lejos de representar una amenaza, esa imposibilidad de acceder completamente al otro sería una de las condiciones que permiten la supervivencia del amor.

La novela también dialoga con algunas de las obsesiones intelectuales de Klein. Doctora en Literatura Comparada, licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y profesora de la Université Clermont Auvergne, ha dedicado buena parte de su carrera académica al estudio de las relaciones entre ficción y no ficción. Sus investigaciones sobre literatura documental encuentran un eco evidente en una obra que se pregunta constantemente dónde termina la verdad y dónde comienza la invención.

No es casual que el protagonista masculino sea un periodista caído en desgracia. A través de él, la autora aborda también una cuestión profundamente contemporánea: qué sucede cuando quienes tienen la responsabilidad de narrar la realidad se convierten en fabricantes de ficciones y erosionan la confianza pública. La figura del impostor, una constante en muchas de sus lecturas y referencias literarias, se convierte así en una vía para reflexionar sobre una época marcada por la desinformación y la sospecha.

La cuarta edición del Premio Lumen recibió un total de 683 manuscritos procedentes de distintos países de habla hispana. España encabezó la participación con 396 originales, seguida de Argentina con 122. El jurado quiso destacar además la calidad de las obras presentadas y otorgó una mención especial como finalista a Estado de distancia, de la también escritora argentina Belén López Peiró.

Con El amor inventado, Paula Klein suma un nuevo reconocimiento a una trayectoria que ya incluía las novelas La luz de una estrella muerta y Las brujas de Monte Verità. Pero, sobre todo, entrega una historia que interpela al lector desde una inquietud universal: qué ocurre cuando descubrimos que la persona que creíamos conocer mejor guarda todavía una habitación cerrada y que, quizás, el amor consiste precisamente en aprender a convivir con ese misterio.